El diagnóstico precoz del Alzheimer sigue siendo uno de los grandes cuellos de botella del sistema sanitario: en el Reino Unido, solo 1 de cada 1.000 personas con deterioro cognitivo temprano llega a recibir una evaluación especializada.

Investigadores de la Universidad de Exeter, junto con equipos de Gotemburgo y Nevada, han demostrado que dos biomarcadores sanguíneos clave para la detección del Alzheimer —p-tau217 y GFAP— pueden medirse a partir de una gota de sangre capilar obtenida en casa mediante un pinchazo en el dedo, sin supervisión clínica, y enviada por correo postal.

El estudio, publicado en Nature Communications, analizó 174 participantes del programa PROTECT con cognición normal, deterioro cognitivo leve o demencia establecida, y encontró correlaciones robustas entre las muestras capilares y las venosas (r entre 0,70 y 0,79). El biomarcador p-tau217 se asoció significativamente con memoria episódica, atención, función ejecutiva y medidas funcionales de vida diaria; el GFAP mostró, además, una asociación diferencial con factores de riesgo vascular, lo que sugiere que ambos marcadores identifican perfiles de riesgo distintos y complementarios. La combinación de p-tau217 capilar con pruebas cognitivas informatizadas permitió estratificar participantes en grupos de alto y bajo riesgo, abriendo la puerta a un modelo de triaje poblacional desde atención primaria o ensayos clínicos.

Los propios autores advierten, sin embargo, que la tecnología está pensada para triaje, no para diagnóstico, dado que la sensibilidad de los umbrales de riesgo es limitada; que la muestra es relativamente pequeña y pendiente de validación en cohortes independientes; que los factores de riesgo cardiovascular se recogieron mediante autoinforme, sin datos clínicos; y que aún falta validación contra imagen PET de amiloide y tau.

El 78% de los participantes indicó disposición a repetir la prueba como parte de su seguimiento rutinario y el 80% la completó sin ayuda, lo que refuerza la viabilidad real de la tecnología, aunque los autores señalan que los materiales de instrucción deben mejorarse para alcanzar tasas de completación más altas.

Artículo escrito por el equipo de redacción de Nature Communications
28/05/2026

Source:

Nature

https://www.nature.com/articles/s41467-026-71448-2