El dolor crónico afecta a casi uno de cada cinco adultos en España, con un fuerte impacto en la calidad de vida por patologías lumbares, cervicales o daños nerviosos. Cuando la fisioterapia no funciona, el protocolo tradicional deriva en escaladas de analgésicos y opioides, o en cirugías abiertas de columna de alto riesgo.

Las Unidades del Dolor más avanzadas están adoptando la neuromodulación, una técnica mínimamente invasiva que actúa sobre el origen eléctrico del dolor. Consiste en implantar un dispositivo milimétrico, comparado con un marcapasos, que emite impulsos eléctricos suaves sobre la médula espinal y bloquea las señales de dolor antes de que lleguen al cerebro. El paciente pasa de sentir dolor incapacitante a notar un ligero hormigueo o, con los modelos más recientes, nada en absoluto.

Su mayor impacto se observa en pacientes con Síndrome de Espalda Operada (FBSS), que tras una cirugía de columna siguen sufriendo dolor lumbar irradiado a las piernas. La neuroestimulación evita una segunda intervención mayor y logra un alivio superior al 50% en la mayoría de los casos, permitiendo además reducir la medicación.

El procedimiento incluye una fase de prueba reversible de una a dos semanas con electrodos provisionales antes del implante definitivo, y también muestra resultados en dolor neuropático crónico, Síndrome de Dolor Regional Complejo y dolor pélvico severo.

Artículo escrito por el equipo de redacción de Salud a Diario
03/08/2026

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Salud a Diario